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26 dic2011

UPYD, el refugio desconocido

Un análisis critico del artículo"Suelos y Techos despues del 20 N" de Jose Ignacio Wert publicado en El Pais el día 23 de Diciembre El nuevo ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert, reputado sociólogo, afirmaba en un artículo en El País el pasado día 23 que “la porosidad electoral entre la izquierda y la derecha ha aumentado significativamente en esta elección”, refiriéndose, como es lógico, a las elecciones generales del 20 de Noviembre. El análisis del actual ministro me parece correcto pero coyuntural y basado en una premisa que considero errónea. Me explico. Coyuntural, porque como él mismo afirma en el artículo, la situación de crisis y, sobre todo, la percepción de los ciudadanos respecto a la pésima gestión de la crisis llevada a cabo por el Gobierno socialista, convertía en excepcional esta contienda electoral. La premisa errónea, que es la que me ocupa, es considerar que el trasvase de voto producida entre el PSOE y UPYD, que Wert sitúa en 500.000 electores, se ha producido conscientemente hacia una opción de centro derecha. En una muestra de Metroscopia de abril de 2011, los españoles se situaban ideológicamente en una escala de 0 a 10 en un 4,8, donde el 0 es la extrema izquierda y el 10 la extrema derecha. Es decir, en una posición centrada escorada a la izquierda levemente. En este mismo estudio, los españoles situaban al PSOE en un 4,5; al PP en un 6,8 y a UPYD en un 5, mientras que los votantes del PSOE se auto situaban en un 4,2, los del PP en un 6 y los de UPYD en un 5. Es decir, los votantes sitúan a UPYD en el mismísimo vértice del triangulo entre izquierda y derecha. Como bien dice Wert, “este fenómeno se comprueba de forma muy gráfica en Madrid, donde UPyD ha pasado de tener sus mejores resultados en distritos y municipios de fuerte hegemonía del PP a conseguirlos justamente en aquellos donde el PSOE es relativamente más fuerte”. Este mismo fenómeno es comprobable en otras grandes ciudades y núcleos urbanos como, por ejemplo, Sevilla. Si en las elecciones europeas de 2009, UPYD ‘pescó’ fundamentalmente en distritos sevillanos tradicionalmente de centro derecha, como Nervión, en las elecciones generales de 2011 su voto en la ciudad ha sido mucho más homogéneo, siendo precisamente Los Remedios donde menor porcentaje de voto ha conseguido, con unos escasos 4,84%, mientras que en distritos como Norte (7,23%), Este (7,75 %) o Cerro (6,07 %) ha aumentado significativamente su presencia. Pero que este posicionamiento ideológico y electoral se deba a que realmente los votantes identifican a UPYD como un partido a la derecha relativa del PSOE es la premisa que creo está en cuestión. Desde mi punto de vista, UPYD hábilmente se ha posicionado como un partido outsider, opuesto al bipartidismo, diferente, un partido de cambio, que defiende tanto postulados propios del PSOE (socialdemocracia) como principios ideológicos del PP (centralismo, nacionalismo español) que le permite alcanzar a una amplia franja del electorado que reclama cambios estructurales y no meramente de siglas, un electorado extraordinariamente heterogéneo que se ubica fundamentalmente entre las capas urbanas jóvenes de clase media o que se autodefinen como clase media. De ahí que su electorado se distribuya territorialmente (siempre en núcleos urbanos), pero que probablemente no se distribuya tanto sociodemográficamente. Estamos ante un partido ‘catch all’ stricto sensu, es decir, un partido no posicionado ideológicamente de manera clara, que no ha sido contrastado en su ejecutoria al no haber alcanzado ninguna cota de gobierno y que en tiempos de crisis aprovecha adecuadamente su oportunidad entre un electorado cansado del bipartidismo, sobre todo entre los jóvenes y las capas medias urbanas. Su líder, que además viene del PSOE, mantiene un discurso que aunque en algunas ocasiones podría situarse en la derecha, lo dulcifique con su propia imagen, así como la de otros rostros conocidos del partido. El reto de UPYD está en su consolidación, aunque todos los pasos que van dando van en esa dirección. Sin embargo, un partido de estas características suele ser ‘refugio’ para votantes de uno y otro lado del espectro político en situaciones como la actual (aunque en la izquierda eso sucede de manera más acentuada que en la derecha, que mantiene un electorado más fiel), por lo que considero que la reflexión de Wert sobre la porosidad del votante de izquierda a la derecha es algo aventurada, ya que, como he intentado argumentar, UPYD no es un partido de centro como los clásicos partidos liberales europeos o la antigua UCD, sino más bien un partido no reconocido por el electorado ideológicamente, y por tanto, termina siendo un partido ‘refugio’. Este partido ‘refugio’ es hoy día una verdadera amenaza para el PSOE de cara a las elecciones autonómicas, como probablemente en el futuro pueda serlo para el PP, aunque en menor medida por aquello de la fidelidad contrastada del votante de centro derecha. Es difícil combatir un partido de estas características, y más en la situación actual, pero el PSOE no puede permitirse estratégicamente ignorar su existencia y lo que representa, dado el auge que está tomando en tradicionales caladeros territoriales y sociales del PSOE. Para ello, es necesario identificar socio demográficamente de manera clara al votante de UPYD, conocer cuáles son sus intereses y preocupaciones (no solo intuirlas) y, por último, elaborar un discurso y un proyecto que los vuelva a atraer. Mi duda es si queda tiempo para las próximas elecciones autonómicas. Aún así, el PSOE ha de empezar a recorrer este camino porque el mundo no termina en 2012, digan lo que digan los Mayas.
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