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12 oct2011

Primarias en el PS francés. Un éxito en todos los sentidos

Se ha hablado mucho en los últimos días del éxito de participación de las primarias del PS francés. Se ha superado con mucho las expectativas creadas. Más de 2,5 millones de franceses acudieron a los colegios electorales abiertos cuando el partido solo cuenta con unos 150.000 militantes. Aportar un euro para los costes de organización y la firma de un manifiesto con el ideario  del Partido bastaban para que cualquier francés o francesa pudiera participar activamente en una de las decisiones más importantes de cualquier organización política, como es la elección de su candidato presidencial. Más de 200 años de democracia en el país vecino y una cultura política de participación y opinión, enraizada en la sociedad francesa diluyen cualquier duda sobre la idoneidad de la iniciativa. Ha quedado demostrado que cuando la dirección del partido es consciente que las primarias no son una amenaza sino una oportunidad; cuando los medios de comunicación con líneas editoriales contrapuestas no intentan deslegitimarlas, sino que las respetan como ejercicios democráticos e informan objetivamente de las ideas y propuestas lanzadas por los candidatos;  y al mismo tiempo se abren las pesadas puertas de los partidos, (normalmente organizaciones endogámicas y con códigos y protocolos de funcionamiento más propios del siglo pasado que de los tiempos que corren), la sociedad se vuelca con la posibilidad de elegir a aquellos que quieren que los representen. Difícilmente alguien podrá gritar que el elegido (Francois Hollande) o la elegida (Martine Aubry) en la segunda vuelta que se celebrará el próximo domingo, para encabezar la alternativa a Sarkosy en Francia, no representa a los franceses y francesas, puesto que estos tendrán la oportunidad de haber votado hasta en tres ocasiones por ella de manera libre y abierta. Pero el absoluto éxito de las primarias no radica solo en la participación, sino también en la comunicación. El Partido Socialista Francés, con la decisión de celebrarlas, ha mandado un mensaje claro a los franceses. Un mensaje de cambio respecto a los modos y maneras de hacer política tradicional. Ha dicho alto y fuerte que la política ya no puede hacerse sin la gente, que las decisiones las tienen que tomar entre todos y que este es el único camino para avanzar. Este mensaje cala especialmente entre los hombres y mujeres de izquierda, y así lo han interiorizado los franceses. Prueba de ello es la asistencia a los colegios electorales incluso de abstencionistas tradicionales que han recibidio con optimismo e ilusión el mensaje enviado desde las filas socialistas. Además de todo esto, el PS francés, y este es otro gran logro, ha  conseguido  eclipsar en los medios de comunicación franceses, los esfuerzos que en las últimas semanas venía realizando Sarkosy  por activar el eje franco-alemán y aparecer ante la opinión pública como un líder eficaz y solvente para salir de la crisis. Durante las últimas semanas, la opinión pública ha estado centrada en los debates televisivos, en las ruedas de prensa, en las propuestas de los candidatos e incluso en cuál será el papel que  jugase Segolane Royal, otra de las candidatas, y exmujer de Hollande con el que tiene  cuatro hijos. El PS francés ha conseguido condimentar todos los ingredientes necesarios para un plato perfecto. Un plato que se le está atragantando a Sarkosy, quien hasta hace unos meses, estaba seguro de su victoria en las presidenciales del año que viene.  
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