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27 jul2011

Vaya Plan

“El día que las iban a desenchufar, las cámaras del Plan Centro grabaron su última matrícula a las 5.30 de la mañana” Así podría haber escrito el genial García Márquez esta particular crónica de una muerte anunciada del Plan Centro. Que las cámaras tenían los días contados, estaba claro desde el primer día. Estas iban a ser, permítaseme ejecutar un pequeño salto malabar a través del tiempo, el espacio y la ideología, las “tropas de Iraq” de este Alcalde de Sevilla. Hay que reconocer que, dejando aparte el polémico debate de las similitudes entre Zoido y Obama, los asesores del primer edil popular habían construido con mimo y disciplina un relato lleno de “talante” y de frases del estilo “el poder no me va a cambiar”, así que sólo les faltaba su primer golpe de efecto y, desde el principio todas las quinielas apuntaban a las pobres cámaras del centro que ya no sabemos si hacían o no su trabajo, ajenas a la que se estaba armando a su alrededor. Todo transcurría, como viene siendo habitual, según un guión cuidadosamente planificado. Sin embargo, en las últimas horas se ha producido un giro que, confieso, me hace pensar que “alguien no ha escuchado a alguien” o, simplemente, que los protagonistas de esta historia se han cansado de seguir este guión. Y es que, reconozcámoslo, cuesta seguir con la cantinela del diálogo y el consenso, con veinte concejales a la espalda y toda la ciudad dando palmas al paso de la nueva Corporación. Mantener ahora la coherencia de la historia es mucho más difícil. En un político que gobierna todo comunica y, a menudo, salen papeles a la luz con una elocuencia tan brutal que vienen a dar al traste con años de disciplina y cuidadosa estrategia. Como dijo el propio Zoido en una reciente entrevista “gobernar es difícil”. Reconozco que, hace unas horas, iba a referirme al polémico informe técnico que, se suponía, era la antesala de la derogación del Plan en Pleno Municipal. Pero a este desafortunado legajo le ha pasado de todo por encima, incluida la última resolución que viene a zanjar la cuestión y que trae los ecos del manotazo que se da en la mesa y que suena a “ya no hay nada más que hablar”. Tenía miga, mucha miga, pero ya ha sido desmenuzado por algunas de las mejores plumas de la ciudad que, parece que son las únicas que todavía no han tomado vacaciones. Todo lo ocurrido es comprensible. Cuesta mantener aquello de “contaré con la participación de todos los sevillanos” con que el nuevo Alcalde inició su primer discurso mientras se reciben, cada día, las llamadas de poderosos intereses económicos que no veían con buenos ojos las “dichosas camaritas”. Y es que el Plan Centro tenía su muerte anunciada y rubricada con la mayoría absoluta más holgada que jamás ha visto esta ciudad. Zoido ha cumplido con su programa, las cosas como son. No me quejo. Pero esta historia ha acabado siendo la primera novela de este verano: empezó bien, pero el final, a la par que previsible, ha sido un poco forzado. Mañana el Abc (no puede ser en otro sitio) publicará la esquela del fallecido “Plan Centro” que llegó sin avisar y se marcha sin despedirse, a la francesa. Quizás junto a ella acaben poniendo otra con la imagen del “Alcalde del talante” pero, o mucho me equivoco, o ya tienen que estar las células grises del gobierno municipal maquinando algún golpe de efecto que devuelva al primer edil a la senda del diálogo y la participación de la que se ha salido, con un volantazo, en el primer desvío. Pero esa… será otra historia. C’est la vie.

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