Blog

18 jul2011

18 de julio

Decía Winston Churchill que "la democracia es la peor forma de gobierno, excepto por todas las otras formas que han sido probadas de vez en cuando". Creo que pocos estadistas han sabido retratar como él las miserias y grandezas de ese imperfecto sistema que llamamos democracia. Hace hoy 75 años, se produjo en España un golpe de Estado que tuvo en suspenso la legalidad democrática en nuestro país durante cuarenta años. Hoy no queremos analizar las causas del golpe, ni de hablar de si en la República española surgieron las simientes de lo que vendría después, ni del drama de una guerra civil que acabo con las vidas de más de 600.000 españoles de ambos bandos, ni de los atentados que se produjeron contra los derechos humanos en nuestro suelo, ni del régimen que la sucedió y que nos obligó a vivir bajo el yugo franquista hasta que, en 1978 fuimos capaces de volver a construir una democracia todos juntos. Hoy sólo queremos hablar de lo frágil que es la democracia recordando las palabras de uno de los mayores estadistas que ha dado la historia del viejo continente. Hace 75 años ésta era una de las pocas voces que en Europa alertaba del auge de los totalitarismos, y pocos lo escuchaban. Churchill se rebelaba contra la política de su época, con frases que muchas personas hoy suscribirían, como que se necesitaban "más políticos desempleados" o que "el mejor argumento en contra de la democracia es una conversación de cinco minutos con el votante medio." Churchill era un político genial que hace 75 años estaba separado de los puestos de poder por aquéllos que gobernaban y que, en su propio partido, le temían y envidiaban su brillantez. Ninguno de ellos fue capaz de prever el desastre que asoló Europa pocos años después y que tuvo su antesala en la Guerra Civil española. En mayo de 1940, volvería a ser elegido Primer Ministro, tras la bochornosa dimisión de Chamberlain, que había permitido el auge del nazismo y había sido uno de los primeros mandatarios en reconocer el régimen del dictador Franco, pero ya era demasiado tarde. Por eso, hoy 18 de julio, preferimos recordar a Winston Churchill, porque su recuerdo nos puede servir para pensar que nuestra democracia necesita ser alimentada y cuidada cada día. Evidentemente, nos hacen falta políticos de la talla de Sir Winston Leonard Spencer-Churchill.
Añadir comentario
Comentarios
Introduzca su nombre
Introduzca un email válido
* Campo requerido
No hay ningún comentario