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13 jul2011

Táctica y estrategia

Quiero empezar con un precioso poema homónimo de Mario Benedetti.

Se trata, sin duda, de un precioso poema de amor. Nada que ver con la estrategia política ¿verdad? Sin embargo, recomiendo al lector que vuelva a leerlo, pero desde un punto de vista político. Yo lo hice una vez y no he encontrado un texto que explique mejor la diferencia entre táctica y estrategia y que, además, resuma muchos de los elementos principales de una buena estrategia en oposición.

No es casualidad. Como ya hemos comentado en alguna ocasión, la política tiene mucho que ver con las emociones y con la seducción y, por tanto, no es casualidad que la más breve y acertada expresión de una buena estrategia política venga de parte de uno de los mejores poetas en lengua hispana.

 

1. “Mi táctica es mirarte, aprender como sos, quererte como sos”

No debe haber nada más importante que saber exactamente como es nuestro votante. Debemos utilizar todas las herramientas que podamos permitirnos para averiguar qué hace, qué quiere, dónde está y cómo es.

Suele ganar las elecciones el candidato o el partido con el que más se identifican los votantes. En definitiva, el que consigue parecerse más a ellos y, por lo tanto, el mejor consejo para empezar esta lección de estrategia política del Maestro Benedetti es “estudia a tus votantes, aprende como son y quiérelos tal y como son, no como quieres que sean”

Un grupo en la oposición no debería escatimar, sin más limitación que la presupuestaria, evidentemente, en sondeos y estudios cuantitativos y cualitativos. Hay varios aspectos, que profundizaremos en otros apartados, de los que conviene tener la mayor información, y de mejor calidad: un buen mapa electoral, con un análisis cuantitativo y cualitativo de los resultados electorales a nivel de sección electoral, comparativa con los resultados electorales en contiendas anteriores; un buen targeting territorial y  ciudadano, en base al análisis de los resultados con un informe de territorios-objetivo y de grupo de ciudadanos-objetivo; un detallado mapa de aliados, stakeholders y líderes de opinión, incluyendo los posibles colaboradores en el funcionariado; un conocimiento detallado de los recursos humanos y materiales del partido y de su disponibilidad; un buen análisis de debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades de los partidos y candidatos (incluyendo al nuestro); análisis cuantitativos y cualitativos periódicos, etc.

En definitiva, cuida y alimenta un buen laboratorio de inteligencia.

 

 2. “Mi táctica es hablarte y escucharte, construir con palabras un puente indestructible”

Después del análisis de datos, lo siguiente que debe hacer un partido en oposición es construir un relato para los próximos cuatro años.

¿Qué significa “construir un relato”? La palabra de moda es storytelling, que no es más que el arte de contar historias.

Contar historias está en nuestra propia arquitectura cultural. Desde tiempo inmemorial hemos aprendido a formar parte de una comunidad a través de historias, ya fueran sagas, mitos o simplemente cuentos infantiles. El storytelling, como disciplina, surge en Estados Unidos en los años 90 y desde entonces su uso no ha hecho sino aumentar en el mundo de la comunicación y en el de la política.

A menudo, la tentación de los políticos, y con mayor frecuencia en los políticos progresistas, es la de hacer listas, creyendo que con eso los votantes caerán rendidos a sus pies. Se presentan ante el electorado con listas de inauguraciones, con inversiones y con balances de gestión de muchas páginas de extensión. Cuando pierden, estos políticos suelen decir eso tan socorrido de “lo hemos hecho bien, pero no lo hemos sabido comunicar”. En esta frase tan usada se esconde una gran verdad, pero también una enorme falacia. Ha existido un error de comunicación, pero no ha consistido en contar mal lo que se ha hecho, sino que, normalmente, habremos estado contando una historia que nadie había planificado, ni verificado, ni medido su eficacia.

Según Seth Godin, el inventor norteamericano del marketing viral, “el nuevo marketing tiene como objetivo contar historias, y no concebir realidades”, “según el mismo autor, “todo, en el personaje político, cuenta una historia, su ropa, su esposa, sus asesores…”

Este es el reto, planificar un relato coherente y que todos los elementos “cuenten” ese relato. Un relato de superación de dificultades, con héroes y con villanos y, recuerde, todo lo que haga, diga o deje de hacer o de decir, estará contando un relato sobre el que, si no ha hecho sus deberes, no tendrá ningún control.

Debemos recordar también que, en la actualidad, “comunicar es dialogar”. No basta con “vender” o “colocar” nuestro mensaje. Actualmente la política, o mejor dicho la ciudadanía, exige que exista retroalimentación en la comunicación con sus representantes.

Se le acercarán muchos consultores, más o menos profesionales, verdaderos gurús de la llamada política 2.0, que le venderán la importancia de estar en las redes sociales. Es normal, está de moda.

Dele la dimensión exacta a su campaña 2.0. Recuerde que este es un espacio en el que hay que estar, pero debemos evitar la tentación de pensar que la política 2.0 es la principal vía de contacto con los ciudadanos y ciudadanas. Según el último barómetro del CIS de junio de 2011, en España, el 62,1% de los españoles nunca utiliza Internet para obtener información acerca de la política o la sociedad. A menudo, las campañas 2.0 se limitan a emitir información a los propios militantes y simpatizantes, que estos comparten entre ellos mismos, en un círculo endogámico del que rara vez se sale para llegar a la inmensa mayoría de los ciudadanos, que son los que deben darle la victoria en una campaña electoral. Utilice su campaña 2.0 como una herramienta más para llegar a los ciudadanos, junto con otras, como la interlocución directa, el puerta a puerta, el voluntariado, etc. (eso que últimamente, adquirido de las campañas americanas, denominamos en el argot, como grassroots).

No olvide, por tanto, que las redes sociales no son un fin, sino un medio. No debe utilizar estas redes únicamente para vocear y amplificar su mensaje. Lo mejor que tienen estas herramientas es que nos van a dar la posibilidad de escuchar a nuestros vecinos, de llegar mucho más lejos de lo que lo podríamos hacer personalmente para escucharlos y demostrarles que nos importa lo que tienen que decirnos. Esa es la verdadera revolución digital de la política contemporánea: hoy gobernamos con los ciudadanos.

 

3. “Mi táctica es quedarme en tu recuerdo, no sé cómo, ni sé con qué pretexto, pero quedarme en vos”

Benedetti vuelve a tocar varios elementos claves: la notoriedad, el grado de conocimiento y el posicionamiento de nuestro partido y de nuestro candidato.

El grado de conocimiento y valoración son factores que suelen ser despreciados en muchas campañas electorales y, sin embargo, deben ser tenidos en cuenta. Si sus votantes no le conocen, no podrán tener una opinión sobre Vd. Si no lo valoran positivamente no será fácil que tengan la intención de votarlo, teniendo en cuenta que, de los que manifiestan la intención, no todos son los que depositan finalmente el voto en la urna. Si, además, Vd. espera que pasados cuatro años vuelvan a votarlo, deberá tener en cuenta que la fidelización casi siempre es inferior al voto anterior. Es decir que, partiendo del grado de conocimiento, todos los demás elementos tienden a decrecer. Si quiere que le voten, primero tienen que saber quién es.

4. “Mi táctica es ser franco y saber que sos franca, y que no nos vendamos simulacros para que entre los dos no haya telón ni abismos”

No debemos mentir nunca y debemos cuidar que no exista lo que técnicamente se denomina “disonancia cognitiva”, es decir que lo que hacemos, decimos y somos mantenga siempre una coherencia.

Hemos de ser conscientes de lo exigente que es el votante con sus responsables políticos. Eso es un factor positivo, porque habla de la salud que goza nuestra democracia. Casi el 80% de los españoles, lo que más valora en un político es su honradez, hasta el punto de que más del 60% preferirían votar a un/a político/a honrado/a pero poco eficaz, a lo contrario.

Puede ser injusto, pero un responsable político hoy debe trasmitir imagen de integridad, o lo más probable es que se tenga que dedicar a otra cosa. Si ha decidido dedicarse a la política, recuerde que esto le va a implicar estar en el punto de mira de los ciudadanos y ciudadanas. Sea ejemplar en su comportamiento y haga siempre lo mismo que predica y, recuerde esta regla de oro: nunca, bajo ningún concepto, mienta. Si le pillan falseando la verdad, por nimio que pueda parecer en un principio, pocos se lo van a perdonar.

 

 5. “Mi estrategia es en cambio más profunda y más simple. Mi estrategia es que un día cualquiera, no sé cómo ni sé con qué pretexto, por fin me necesites”

Y, por fin, hemos llegado a la estrategia. Es, en palabras de María José Canel, Catedrática de Comunicación Política de la Universidad Complutense de Madrid y prestigiosa consultora política, una campaña es “un proceso secuencial en el que tras el análisis del contexto o situación, se diseña el mensaje electoral, se comunica y, finalmente se evalúa”.

Una campaña electoral no es un periodo limitado por ley a los quince días anteriores a unas elecciones. Muchos expertos coinciden en que, principalmente desde la era Reagan, se ha acuñado e impuesto el concepto de "Campaña Permanente" para referirse a la utilización del cargo por parte de los elegidos para construir y mantener una amplia y suficiente base de apoyo popular (usando para ello los instrumentos de la comunicación política) a fin de abrirle espacios a sus programas y de lograr la victoria en la siguiente convocatoria electoral.

La estrategia, una vez fijada, no debe cambiarse. Puede cambiar de tácticas para adaptarse mejor a los acontecimientos, pero si tiene que cambiar de estrategia durante la campaña es que, probablemente, haya planificado mal y, si no le queda más remedio que corregir el rumbo, con casi total seguridad, lo va a pagar en las urnas.

Si gobierna, recuerde que su trabajo y el de sus asesores no ha concluido. No ha alcanzado la meta, sólo ha cubierto una etapa. Si, en cambio, se encuentra en su particular travesía del desierto desde los bancos de la oposición, contemplando como su adversario utiliza estas estrategias, prepárese todos los días, profesionalice su comunicación y espere a “que un día cualquiera, no sé cómo ni sé con qué pretexto”, por fin le necesiten. Recuerde que el éxito electoral no sólo depende de la campaña que haga, ni se puede evaluar una campaña exclusivamente por su resultado. Magníficas campañas y magníficos candidatos pueden fracasar estrepitosamente, y viceversa, pero, utilizando la estrategia y las herramientas adecuadas, con disciplina y tenacidad, cualquier día puede llegar su oportunidad. Procure estar preparado para cuando eso ocurra.

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veronica -

Realmente este poema es fantastico, como plasma la sabiduria en pocas palabras y nos muestra como debemos ser, dar sin esperar nada a cambio.Me encanto.

neferett -

Me ha encantado el artículo principalmente por lo original de la idea , simplemente jamás se me habría ocurrido pensar en términos de política al pensar en mi admirado Benedetti y en este poema que he leído y escrito en carpetas en mi época adolescente (jeje..). La idea es sencilla... hay que lograr que el electorado se "enamore" del candidato y siguiendo esas tácticas es pan comido, puesto que se va con transparencia, sinceridad y diálogo, una búsqueda de entendimiento entre ambas partes que lleva a un objetivo común. Ojalá todos los políticos lo pusieran en práctica de este modo, pero me cuesta cambiar el chip y pensar que todavía existen políticos que usen estos medios para llegar al pueblo. Espero que vuestra "escuela de políticos" siga predicando con estos buenos valores, si lo hacéis así sois dignos de mi más sincera admiración. Necesitamos gente que nos dirija que crea en nosotros y que se mire menos el ombligo. Felicidades una vez mas por la entrada, es genial. Un abrazo.