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26 abr2019

28-A. LA CAMPAÑA DEL MIEDO

Un voto con miedo, es un voto sin libertad”, estas fueron las palabras del que fuera candidato a la presidencia de El Salvador en 2004, Schafi k Jorge Handal.

El miedo, tal y como lo definiría Aristóteles es “la espera de un mal”. No deja de ser una perturbación angustiosa del ánimo que sufre un individuo ante un riesgo que puede ser real o imaginario y que tiene por tanto un efecto sobre su conducta.

El uso del miedo, como medio de dominación ha sido empleado a lo largo de la historia, desde tiempos inmemoriales. En las democracias actuales sigue siendo un medio habitual de dominación del electorado. Es común el uso del miedo a la violencia, al terrorismo, a la pobreza…de esta forma, logran tener un electorado que se encuentra atemorizado y con un alto grado de indignación.

Las elecciones del próximo 28 de abril, están enmarcadas en un contexto político-social, dominado por el miedo. Los discursos de los candidatos a habitar la Moncloa, están más centrados en resaltar lo malo que sería que sus adversarios resultasen vencedores, alertando de todo el mal que le harían a España, por encima de poner en valor sus medidas y lo positivo que resultaría para el país la victoria de la formación que lideran.

Esto nos presenta una campaña, que podríamos denominarla como “campaña en negativo” Este tipo de campañas parten de la creencia de que es posible incrementar el interés, la atención y por tanto la persuasión mediante una apelación al miedo (Snipes, La Tour y Bliss, 1999) así mismo, estas campañas procuran que los discursos estén cargados de un contenido emocional que encuentre su origen en una amenaza, real o ficticia, ya que esto tendrá unos efectos más profundos y duraderos en los electores (Sternthal y Craig, 1974).

De las candidaturas que concurren a los comicios del próximo 28 de abril, Vox, es el partido del miedo por antonomasia. Tanto la campaña de las pasadas elecciones andaluza, donde consiguieron dar el salto a las instituciones, como en estas con vistas a lograr el gobierno nacional. Ambas se encuentran focalizadas en el miedo, mediante los discursos de sus líderes. Prácticamente todas las intervenciones de la formación que lidera Santiago Abascal son incendiarias y están cargadas de mensajes que pretenden remover sentimientos y sensaciones en los que las escuchan. No sólo alertan del miedo a la inmigración, al riesgo de perder los valores tradicionales de la sociedad, el desamparo que sufrirían las familias, o la disolución de España, sino que además se auto ubican como el partido más temido por los adversarios, de modo que se posicionan como víctima de todos los ataques de los demás partidos, otorgándoles un protagonismo.

Lleváis una semana escuchando el discurso del miedo, del voto útil, que precisamente lo están dando unos inútiles que tiraron más de 180 escaños manteniendo la nefasta obra de Zapatero, manteniendo leyes de igualdad y de memoria histórica y no haciendo nada en Cataluña”, decía Santiago Abascal el pasado viernes 5 de abril en Cuenca.

Ciudadanos también alerta a sus votantes, sobre el peligro que supondría gobierno de izquierdas. Presagian una vuelta de lo que ellos denominan el “Gobierno Frankenstein” y con él los pactos con nacionalistas separatistas a base de concesiones. Tampoco han dudado en adelantarse a los acontecimientos y les presentan a los españoles un escenario futuro en el cual, Pedro Sánchez sería Presidente con Pablo Iglesia como ministro junto con Arnaldo Otegi, que también tendría una cartera en este hipotético gobierno que nos muestra Ciudadanos. La cuestión de la crisis catalana, está siendo el eje central de su campaña y no dudan en señalar como culpable de esta situación al todavía presidente en funciones, Pedro Sánchez, al que califican como “peligro público” como dijera Albert Rivera el pasado 23 de abril en el debate de AtresMedia.

Al líder socialista lo acusan de haber logrado el gobierno con el apoyo de los independentistas y de haber “hipotecado” a España con las concesiones, alertando del peligro de un posible referéndum o de la concesión de indulto para los que se encuentran presos por el 1 de octubre

“¡Tenemos el fascismo en la puerta del Congreso!” advertía la vicesecretaria del PSOE, Adriana Lastra, usando las palabras de la escritora Almudena Grandes en su columna. El PSOE, por tanto, no se queda atrás en esta campaña haciendo uso del miedo como principal herramienta electoral.

Son numerosas las declaraciones en las que vaticinan una “España en Blanco y Negro” si resultase vencedor VOX, España no estuviese gobernada por Pedro Sánchez, y que esto sería asumido sin poner remedio por parte de los otros dos partidos PP y Ciudadanos a los que ya llaman las “tres derechas

Unidas Podemos parece haber vuelto a recuperar el discurso, donde se centraban como el principal temor de los poderes económicos.Pero también advierte a sus votantes, de lo perjudicial que sería un gobierno del PSOE a los que señala por, según la formación morada, haber aprobado los presupuestos con ellos porque “no les quedaba más remedio, no por convicción ni tampoco por ideología”.

Pero no sólo del miedo del establishment de este país vive la formación morada, sino que además el partido que lidera Pablo Iglesias, alerta del peligro que supone que gane el PSOE, puesto que este, según Iglesias, no dudaría en caer en manos de Ciudadanos y así harían una coalición, ya que el PSOE se encuentra dividido y su sección más conservadora se sentirá aliviada ante un pacto con la formación naranja. «Estamos dispuestos a formar gobierno con el PSOE, pero no entiendo por qué los socialistas no dicen que no lo harán con Ciudadanos» decía Iglesias en el debate del pasado miércoles.

Los partidos pueden tratar de localizar y apostar por los miedos de los eletores pero realmente no pueden tener certezas de cuanto ni de qué forma influirá, en el voto de sus electores. De hecho, pueden producirse unos efectos indeseados por los candidatos. Entre estas consecuencias podemos encontrar el conocido como “efecto bumerán”, que se produce tras provocar una saturación por parte de los votantes. Otro de los efectos que puede producirse sería el del “síndrome de víctima” que es aquel que se desata cuando los votantes perciben una cierta empatía hacia el candidato que está siendo atacado, por lo que se generan sentimientos positivos para con aquel al que se pretendía desprestigiar en un primer momento. Otro de los efectos que se pueden localizar es el efecto del “doble deterioro” que se da cuando esta campaña negativa acaba resultando perjudicial tanto para el atacante como para el atacado.

De modo que, campañas como las que estamos viviendo, suelen ser estimulantes, pero sin que se produzca una negatividad en extremos, ya que esto podría tener un efecto desmovilizador, contrario al que se espera.

A unos días de que los españoles tengan la cita con las urnas, estamos observando un panorama político frenético, con numerosos debates, con una gran importancia de la campaña en redes y con unos discursos muy marcados. El ambiente de polarización, fragmentación, e incertidumbre está predominando esta campaña, que tendrá su broche final el próximo 28 de abril, cuando podremos ver de primera mano los resultados de esta campaña tan intensa.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

-Dueñas, L. G. (2006). La trascendencia de la campaña del miedo en las elecciones de 2004 y la propaganda del peligro en México en 2006. Realidad: Revista de Ciencias Sociales y Humanidades, (109), 375-387.

-Valdez Zepeda, A. (2012). El miedo y la ira como estrategia en las campañas electorales. Reflexión política14(27).

-D’Adamo, O., & Beaudoux, V. G. HACER CAMPAÑA DESDE LA OPOSICIÓN: DECÁLOGO BÁSICO PARA LA ELECCIÓN DE UNA BUENA ESTRATEGIA DE COMUNICACIÓN.

-Europapress (20 de abril 2019) “28A.-Iglesias pide el voto a los progresistas para que PSOE no pacte con Cs, que tiene "discurso de extrema derecha". Recuperado de: https://www.europapress.es/nacional/noticia-28a-iglesias-pide-voto-progresistas-psoe-no-pacte-cs-tiene-discurso-extrema-derecha-20190420131620.html

 

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